ADIOS, QUERIDA LOLI

ADIOS, QUERIDA LOLI

EL viernes 19 de mayo, nos despedimos de Loli,

Tristes, pero con un alivio amargo porque esto suponía el fin de su sufrimiento.

Y desde esta incomprensión de los misterios de la vida, nos quedamos con este vacío y honda tristeza porque ya no la vamos a ver más.

En esta resignación de lo que la vida te pone por delante, y digo resignación y no aceptación, porque a la aceptación llega después de un largo camino de crecimiento que supone cada pérdida que logramos encajar y que además nos hace más fuertes.

Podemos decir para consolarnos que se fue llena de amor y que nos dejó muchos recuerdos de buenos momentos, nos dejó su generosidad, siempre con las manos llenas, la sencillez con la que hacía fácil el día a día, sus ganas de vivir, su fuerza, la paz que transmitía, su silencio, su sonrisa cómplice…

Y nos deja también la oportunidad de sentirla, sentirla en nuestra alma, cuando somos capaces de resituarnos y despertar, despertar a la conciencia de que todos somos uno y en ese uno estamos todos: Está Loli, estás tú, estoy yo… Ese es el consuelo que nos ayuda a caminar hacia la aceptación y entender que no hay nada que entender, si simplemente fuéramos capaces de soltar nuestras ideas y ser pájaro, y ser árbol, y ser aire…

¡Adiós, querida Loli, seguirás viva en nuestros corazones!